Enfermedades Contagiosas de la Piel

Tu piel es un componente importante para la protección del cuerpo. Cubre los órganos y emana sudor para enfriar el cuerpo durante los días húmedos y calurosos. Por lo general, la piel está repleta de todo tipo de bacterias. Si ingresan al cuerpo, podrían desempeñar un papel importante en el desarrollo de síntomas tales como dolores estomacales, diarrea y vómitos. Algunas veces, un ácaro también puede provocar una terrible enfermedad. Las bacterias o los ácaros pueden hacer estragos en la piel y provocar enfermedades contagiosas.

 

Enfermedades de la Piel mas comunes en Costa Rica

 

Dermatitis o eczema
¿Qué es?

La dermatitis o eczema es una enfermedad de la piel caracterizada por la inflamación y el picor. No tiene una única causa, y puede tener desencadenantes internos o externos. Es un problema muy frecuente, en especial en los países desarrollados. No es contagiosa.
Tipos de dermatitis o eczemas

En general, los eczemas se clasifican en endógenos (de causa interna o no identificable) y exógenos (debidos a causas externas).

Endógenos: La dermatitis atópica o eczema atópico es un problema muy frecuente en el mundo desarrollado. Su frecuencia va en aumento en paralelo con otras enfermedades de naturaleza alérgica como la rinitis alérgica, el asma, o las alergias alimentarias.
• El eczema dishidrótico o dishidrosis se manifiesta como vesículas o ampollas que pican mucho, y pueden aparecer en las palmas y la cara lateral de los dedos de las manos, y también en la planta de los pies. Sus desencadenantes no son únicos, y no son del todo identificables. En algunos pacientes la dishidrosis aparece como reacción ante el sudor o el calor. En otros, los brotes ocurren en épocas de estrés emocional.

Exógenos: La dermatitis irritante de contacto es un problema muy frecuente en profesiones que someten las manos a un continuo lavado con jabones o detergentes. Por ello se ha denominado también “dermatitis del ama de casa”. El eczema se produce por un daño químico directo a la piel, sin un mecanismo de alergia.
• La dermatitis alérgica de contacto está provocada por sensibilización alérgica en las personas predispuestas. Existen numerosas sustancias capaces de provocar alergia de contacto. El diagnóstico se realiza mediante pruebas de alergia específicas (pruebas epicutáneas).
• El eczema asteatósico o eczema craquelé está provocado por sequedad de la piel. La causa más frecuente es el uso de jabones o detergentes no adecuados, y la falta de hidratación de la piel. Es especialmente frecuente en personas de edad avanzada.
• Dermatitis atópica es la forma de dermatitis más frecuente. Afecta sobre todo a niños, y sus causas descansan en dos alteraciones: por un lado, un defecto de hidratación de la piel que la hace más sensible, y por otro, un aumento de la sensibilidad alérgica manifestada en ocasiones también en los bronquios (asma alérgica), la mucosa de la nariz (rinitis alérgica) y el tubo digestivo (alergias alimentarias). La dermatitis atópica es especialmente frecuente en la infancia, y se manifiesta por eczemas que afectan a los pliegues de los brazos y las rodillas, la cara y otras zonas del cuerpo. Por regla general, la dermatitis atópica mejora con la edad, excepto los casos de dermatitis atópica del adulto, una enfermedad que puede llegar a ser grave y extremadamente invalidante.

• Síntomas
Todos los tipos de eczema tienen un síntoma común: el picor. Además, la piel muestra alteraciones variables que van desde la piel roja (eritema), a la descamación, la formación de zonas rugosas o rascadas, y la aparición de granitos o ampollas con agua en su interior.

• Diagnóstico
En general un dermatólogo puede reconocer el eczema a simple vista, aunque a veces tenga que recurrir a una biopsia de la piel (toma de muestra cutánea y examen al microscopio) para diferenciarlo de otras enfermedades. En el caso de algunos eczemas exógenos como la dermatitis de contacto alérgica, el diagnóstico completo y la identificación de los desencadenantes se hace mediante pruebas de alergia. La prueba se denomina prueba del parche o epicutánea. Consiste en provocar reacción ante diferentes sustancias pegando un parche con ellas en la piel. La batería de pruebas estándar, de 24 sustancias, incluye los desencadenantes más frecuentes en nuestro medio (metales, gomas, medicamentos, tintes, perfumes, conservantes, etc.). Existen además baterías de pruebas más específicas según la sospecha en cada caso individual.

• Tratamiento
Medidas generales en el tratamiento del eczema
El primer tratamiento se dirige al control de las causas, como la sequedad en las dermatitis asteatósicas, que debe tratarse mediante el uso de jabones adecuados y cremas hidratantes. En las dermatitis de contacto alérgicas, aprender a evitar el contacto con los desencadenantes es la base del tratamiento. El control del eczema y de sus síntomas se basa en el empleo de muy diversos medicamentos: corticoides tópicos u orales, antihistamínicos, inmunomoduladores tópicos, o medicamentos reservados para casos más graves, como la ciclosporina A. Muchas formas de eczema también pueden responder a la fototerapia (tratamiento mediante rayos ultravioleta).
Medidas específicas en el tratamiento de la dermatitis atópica
El niño atópico sufre de piel seca. Su piel no retiene correctamente el agua, y las medidas básicas deben tener como objetivo cuidarla e hidratarla. Se recomienda:
• Evitar los baños excesivos, con agua muy caliente, los jabones o detergentes en exceso, el contacto con lana y fibras artificiales (lycra, tergal, nylon).
• El niño debe bañarse sin esponja ni manopla, y sin frotar la piel. Hay que secar al niño suavemente, sin frotar.
• Hidratar la piel inmediatamente después del baño (no esperar) con una crema emoliente adecuada, aprovechando el momento para aplicar el tratamiento que indique el médico sobre las áreas afectas.
• Es recomendable no usar suavizante en exceso para lavar al ropa.
• Son niños “calurosos”. Hay que evitar el calor y el sudor. Ropa suave, ligera.
• Evitar el calzado deportivo durante muchas horas. Mejor calzado aireado y calcetines de algodón para evitar la sudoración excesiva de los pies.

 


Carcinoma espinocelular y basocelular
¿Qué es?

Se trata de dos tipos de cáncer de piel frecuentes, que suelen aparecer sobre zonas de la piel expuestas al sol durante largo tiempo, y que se diferencian por una característica importante:

El carcinomabasocelular sólo tiene capacidad de provocar crecimiento y destrucción de la piel localmente. Es excepcional que se extienda a distancia y que provoque metástasis. Crece lentamente a lo largo de años.

El carcinoma escamoso, en cambio, puede extenderse por la sangre o los ganglios si es dejado a su evolución natural, y por lo tanto puede provocar metástasis y ser mortal. Su crecimiento es más rápido que el del carcinoma basocelular, en cuestión de semanas o pocos meses.
¿Cómo se produce?

Ambos tumores suelen afectar a personas adultas, en general a partir de los 50 años. El principal factor implicado en su aparición es la acumulación de radiación solar en la piel durante largo tiempo. A diferencia del melanoma, que está relacionado con la exposición intensa y puntual al sol en los primeros años de vida, los carcinomas basocelular y escamoso están provocados por la exposición al sol continuada y lenta a lo largo de decenios. Por ello afectan a profesiones que se realizan al aire libre, y aparecen en la cara, el pecho o las manos, es decir, en las zonas descubiertas donde habitualmente toca el sol.

En los casos concretos de carcinoma escamoso del labio existen además otros factores implicados, como el tabaco.
Síntomas

En su forma más frecuente, estos carcinomas pueden parecer inicialmente una pequeña verruga o bultito en la piel que crece, o una herida o pequeña llaga que no acaba de curar y cada vez se hace más grande.

El carcinoma basocelular puede manifestarse como un bultito, en general brillante, de color claro u oscuro, y con venitas o capilares en su interior. Otras veces puede tener el aspecto de una llaga o herida que no cura y se va agrandando, o de una cicatriz que descama o crece muy lentamente.

El carcinoma escamoso aparece también como un bultito, pero que crece más rápidamente, y suele estar cubierto de una costra. Es frecuente que sangre y se llague o ulcere con facilidad.

El carcinoma escamoso puede desarrollarse a partir de una lesión pre-cancerosa de la piel conocida como queratosis actínica. Se trata de manchitas rojas o marrones, costrosas o rasposas, que aparecen a partir de los 50 años en las zonas de la piel más expuestas al sol: el cuero cabelludo (especialmente en los calvos), las sienes, la nariz, las orejas, el pecho y el dorso de las manos. Son mucho más frecuentes en las personas de piel y ojos claros. Deben tratarse por la posibilidad de transformación en un carcinoma escamoso.
Diagnóstico

El diagnóstico se hace con una biopsia, es decir tomando una pequeña muestra tumor y con anestesia local, que puede practicarse en la misma consulta del dermatólogo. En muchos casos, si el aspecto ya es muy indicativo del diagnóstico, el dermatólogo puede indicar ya la extirpación completa del tumor, y la biopsia se hace ya en ese acto operatorio.
Tratamiento

El tratamiento es siempre la extirpación o cirugía del tumor. Dependiendo del tamaño y de la situación del paciente, puede ser necesaria una intervención con anestesia general, aunque la mayoría pueden operarse con una anestesia local y de forma ambulatoria, sin necesidad de ingresar en el hospital. Si el tumor afecta a zonas sensibles de la cara, como los ojos o la nariz, puede ser necesario hacer una reconstrucción de la zona mediante técnicas de cirugía plástica.

Existen tumores difícilmente operables por su tamaño, su localización o la situación del paciente. En algunos de estos casos puede optarse por la radioterapia, que también consigue curaciones en la mayoría de los casos. En la actualidad, la posibilidad de curar estos tumores completamente está en el 95 %.

Algunos carcinomas basocelulares muy superficiales o de pequeño tamaño pueden tratarse con medicamentos en crema, como el 5-fluouracilo o el imiquimod, con excelentes resultados. También pueden destruirse con un bisturí eléctrico o mediante congelación con aparatos de crioterapia. Las queratosis actínicas pueden tratarse de manera similar.

Para los casos de carcinoma escamoso avanzado que se haya extendido y haya provocado metástasis, las opciones son la cirugía, la radioterapia o la quimioterapia dependiendo de cada caso.

Existen carcinomas basocelulares de tipo infiltrante que tienen muchas prolongaciones o "raíces" que no se pueden ver cuando se operan. Es frecuente que el tumor reaparezca sobre la cicatriz aunque haya sido correctamente operado, porque se han dejado células del tumor que continúan reproduciéndose. Para estos casos existe una técnica llamada cirugía micrográfica de Mohs en la que el tumor se va analizando al microscopio por fases mientras se va extirpando. Este tipo de cirugía asegura la curación completa de prácticamente el 100 % de los carcinomas basocelulares infiltrantes.
Medidas preventivas

Ambos cánceres de piel tienen como factor de riesgo la exposición al sol durante la vida. La prevención se basa en la correcta protección solar, en la observación de la piel, y en acudir pronto al médico si existe la sospecha de alguno de estos tumores.

 

 

Infecciones micóticas de la piel
¿Qué es?

Las infecciones micóticas o fúngicas están provocadas por hongos que infectan la piel. Son enfermedades frecuentes, contagiosas y curables con un tratamiento correcto.
¿Cómo se produce?

En general, los hongos son microorganismos que crecen mejor en condiciones de humedad y calor. Por ello, muchas micosis suelen contraerse en lugares públicos como piscinas, duchas o vestuarios, lugares frecuentados por mucha gente y donde se dan las condiciones requeridas de humedad y calor.

Además, los hongos pueden comportarse como gérmenes oportunistas, es decir, que se aprovechan de una situación en la que el paciente tiene una disminución de sus defensas. Esto ocurre, por ejemplo, en los pacientes de edad avanzada, en los diabéticos o en los pacientes tratados con medicamentos para el cáncer (quimioterapia) entre otros.
Síntomas

Según la zona de la piel afectada, las principales micosis son:

. Tinea pedis o pie de atleta: ocurre cuando los hongos infectan los pies. La forma más habitual se manifiesta con picor, descamación y en ocasiones mal olor entre los dedos de los pies. En otras formas el aspecto es de sequedad y descamación en toda la planta del pie.

. Tinea de las uñas u onicomicosis: su frecuencia aumenta a partir de los 50 años. Cuando afecta a los pies, los primeros dedos son los más frecuentemente infectados. La forma más frecuente se manifiesta como una mancha marrón o amarillenta en el extremo de la uña, que va creciendo y progresando lentamente hacia la base de la uña. Es frecuente que la uña se haga gruesa, y que se forme un material pulverulento en su interior. En las manos, la forma más frecuente afecta a los laterales de la uña, y es típico que ocurra en personas que mojan mucho las manos. Suele acompañarse de inflamación y supuración en la piel de alrededor (paroniquia o "uñero").

. Tinea corporis o herpes circinado: infección que afecta a cualquier área del cuerpo. Se manifiesta por placas en forma de anillo que descaman en el borde y se curan por el centro. Pueden ser únicas o múltiples. Es frecuente contraerla a partir de animales infectados (gatos, conejos, etc.).

. Tinea manuum o tiña de las manos: denominada así cuando afecta a las manos.

. Tinea capitis o querion: la infección por hongos del cuero cabelludo suele manifestarse con placas muy inflamadas y supurativas. Pueden causar destrucción irreversible del cabello y zonas de alopecia (calvas) si no es tratada a tiempo.
Diagnóstico

En la mayoría de los casos el dermatólogo diagnostica estas infecciones sólo con la exploración. Si existen dudas con otros diagnósticos, puede realizarse un raspado de la descamación que producen para practicar un cultivo o un examen al microscopio. En otras ocasiones puede practicarse una pequeña biopsia.
Tratamiento

Existen diversos antibióticos activos frente a los hongos (antifúngicos) que pueden emplearse por vía tópica (en crema) o vía oral (en pastillas). El tipo de infección y su extensión indicará una u otra vía. En general, los antifúngicos suelen tomarse durante más tiempo que los antibióticos frente a otros gérmenes como las bacterias.
Medidas preventivas

Con respecto a las infecciones del los pies (pie de atleta) la prevención está dirigida al uso de chancletas en lugares públicos como duchas, piscinas, vestuarios, etc., en especial en deportistas que los frecuentan habitualmente. Además, es fácil que el hongo crezca si existen condiciones de humedad y calor, por lo que es recomendable tomarse un tiempo después de la ducha para secarse bien los pies, y debe usarse un calzado que facilite la transpiración.

 

Lesiones en la piel por radiaciones solares
LO QUE DEBES SABER...

Para evitar quemaduras, arrugas, cáncer de piel… la primera medida de fotoprotección debe ser evitar el sol en las horas centrales del día (de 10 a 16 horas).
También debe utilizarse ropa adecuada (tejido tupido), sombreros y gorros de ala ancha, y utilizar gafas de sol homologadas.
Es imprescindible el uso de cremas fotoprotectoras, que deben tener un factor de protección 15 como mínimo.

Tomar el sol se ha considerado un hábito saludable, pero un exceso de sol en determinados tipos de piel puede provocar ciertos problemas, como quemaduras solares, arrugas, pigmentaciones, cambios de la textura de la piel, y, lo que es más importante cáncer de piel.

La radiación solar se compone de radiación visible e invisible. La fracción invisible de la luz, representada por los rayos ultravioleta A (UVA) y ultravioleta B (UVB) es la causante de la mayoría de los problemas de piel.

Los rayos ultravioleta son más intensos y peligrosos en verano, en zonas próximas al ecuador, y en grandes altitudes. También pueden tener una intensidad significativa en los días nublados (es sabido que nos podemos quemar en la playa incluso en un día nublado) Ciertas barreras físicas como el cristal de una ventana dejan pasar los UVA, y ciertas ropas de tejidos poco tupidos pueden dejar pasar hasta un 50 % de la luz ultravioleta, y todo esto debe tenerse muy en cuenta.

La protección solar

La protección solar puede ayudar a prevenir los daños inducidos por la luz solar y reducir el riesgo de cáncer. La primera medida de fotoprotección debe ser evitar el sol en las horas centrales del día (Entre 10 am y 4 pm) y utilizar ropas adecuadas (protección física). En último término, deben emplearse las conocidas cremas fotoprotectoras.

La ropa adecuada debe ser de un tejido lo suficientemente tupido, y sombreros o gorros de ala ancha para proteger la región facial. Asimismo, deben utilizarse gafas de sol para proteger la región ocular. Las sombrillas y sombreros protegen de los rayos UV que inciden de forma vertical, pero no contra la luz difusa que se produce por reflejo sobre el agua, la arena y otras superficies. Hay que recordar que los rayos ultravioleta son invisibles, y nos puede parecer que estamos protegidos del sol cuando en realidad no lo estamos.

Los fotoprotectores actúan absorbiendo o reflejando los rayos del sol en la piel. Están disponibles en forma de cremas, lociones, geles, sprays o barras labiales. El factor de protección solar (SPF) es un número que debe especificar su capacidad bloqueadora de los rayos ultravioleta. No existe el fotoprotector perfecto. La mayoría son buenos bloqueadores del UVB, que causa el enrojecimiento o eritema solar, y las quemaduras solares, pero no cubren tanto el UVA que está más asociado con el daño de la piel y el cáncer cutáneo.

Los protectores solares deben tener como mínimo un factor de protección 15. Personas con piel más blanca, de ojos claros, que se queman con facilidad, pueden necesitar de entrada protectores de índice más elevado, como el 30 o el 50. Ningún fotoprotector tiene una duración de acción que supere las 2 horas, incluso los comercializados como resistentes al agua, así que deben reaplicarse con frecuencia, especialmente en condiciones de ejercicio y sudor, y baños en el agua. Además, es conveniente aplicarlos una media hora antes de la exposición al sol para que sean realmente eficaces.

La quemadura solar

Es el efecto inmediato del sol más conocido, y es debido a los ultravioleta B. Puede aparecer durante las 24 horas siguientes a una exposición solar intensa. Una quemadura grave puede provocar enrojecimiento, dolor, hinchazón, e incluso ampollas. En casos graves pueden aparecer síntomas generales, como fiebre, escalofríos o dolor de estómago, que indican una atención médica urgente.

No existe un tratamiento específico para las quemaduras solares. Pueden ser de ayuda las compresas con agua fría, o las lociones hidratantes.

El bronceado

El bronceado es un efecto tardío de la exposición al sol, y las personas lo consideran en general un signo de buena salud. Los dermatólogos saben que el bronceado es en realidad el resultado de un daño infringido a la piel. Nuestra piel se protege del exceso de sol fabricando más melanina, por eso se broncea. Los rayos UVA de los salones de bronceado son tan nocivos para la piel como la luz solar, o incluso más, porque la radiación ultravioleta A es capaz de penetrar en la piel a mayor profundidad, y es la responsable del envejecimiento prematuro de la piel y del cáncer de piel.
El envejecimiento y las arrugas

Las personas que han pasado años de su vida trabajando al aire libre desarrollan un envejecimiento de la piel más acusado, con una mayor afectación de la textura y la elasticidad de la piel, una mayor formación de arrugas y de manchas.
El cáncer de piel

Es bien conocido que la luz solar es un factor implicado en la provocación de cáncer de piel, tanto el carcinoma basocelular y escamoso como el melanoma. Un 90 % de estos cánceres aparecen en las zonas de la piel expuestas al sol: la cara, el cuello, las orejas, las manos y los antebrazos.
Las reacciones alérgicas

Algunas personas desarrollan reaccionesalérgicas en la piel. En algunos casos, estas reacciones pueden aparecer después de la exposición al sol. Los síntomas pueden ser placas rojas, ampollas o habones, localizadas en zonas donde toca el sol, como la cara, el escote, los brazos y las manos. En ocasiones estas reacciones son causadas por alergia a plantas, medicamentos o cosméticos, siendo necesario que haya luz solar para provocar la reacción.

 

 

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